Esas guerras nuestras y la figura de Bernardo Gálvez

El mes pasado se cumplían 250 años del Tratado de París que puso fin a la Guerra de los Siete Años y por la cual España perdía la posesión de la Florida. Recordé entonces mis tiempos escolares donde los libros de historia solo hablaban de pérdidas y desastres desde Felipe IV. Si bien es cierto que el mal gobierno ha sido un mal endémico en este país, al menos en estos tiempos quedaban algunos personajes que merecen cierto reconocimiento y, que si hubieran sido ingleses, franceses o americanos (cuando aún no existían los Estados Unidos), tendrían monumentos y plazas en su honor o una oscarizada película.

En la Guerra de los Siete Años, mucho más compleja, España participó en el contexto norteamericano del lado de Francia contra Inglaterra por el control de las colonias. Un año antes del mencionado tratado se firmó otro por el cual, en compensación, España adquiría la Luisiana. Años más tarde, en 1775 estalla la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, donde España jugará un destacado papel prácticamente olvidado y surge la figura igualmente desconocida de Bernardo de Gálvez y Gallardo. Este malagueño de ascendencia vasca adquirió notoriedad debido a su carrera militar (desde que se enroló como voluntario en la guerra con Portugal hasta su participación como teniente coronel en el desembarco de la playa de Argel).

En 1776, Gálvez es nombrado por Carlos III gobernador de la Luisiana. En un primer momento destacó su administración por el impulso de la colonización de la zona, creando nuevas ciudades con colonos de Málaga, Canarias… (son ejemplos Barataria, Nueva Iberia o la desaparecida Galveztown). También realizó fortificaciones en la línea de costa y cuenca alta del Mississippi, así como importantes edificios públicos en ciudades como San Luis o Nueva Orleans.

Sin embargo, el papel más decisivo en su vida llegará de nuevo en el plano militar. La victoria de las colonias norteamericanas frente a los ingleses en la batalla de Saratoga cambió la perspectiva del conflicto a nivel internacional. Francia apoyará la causa independentista en 1778, pero España también entrará en el conflicto a favor de los norteamericanos un año después (merced al Tratado de Aranjuez). Gálvez entonces confecciona un plan para expulsar a los ingleses de la Florida.

El 7 de septiembre de 1779 se produce la toma de Fort Bute y 13 días después tiene lugar la batalla de Baton Rouge. Entre finales de febrero y principios de marzo del año siguiente los españoles cosechan una nueva victoria en la batalla del Fuerte Charlotte.

Tropas españolas entrando en Fort George en la batalla de Pensacola

En mayo se produce un ataque infructuoso de los ingleses sobre San Luis, pero se cobra vidas civiles. El 14 de agosto los españoles toman Mobile y el 7 de enero de 1781 resisten una contraofensiva sobre la plaza. Tras ello los ingleses se retiran a Pensacola, donde se producirá la batalla decisiva entre marzo y mayo que concluye con la expulsión británica de la Florida.

Pero Gálvez, no contento con esto, se lanzó en 1782 contra el puerto más importante de los ingleses en las Bahamas (Nassau, en la isla de Nueva Providencia). Un brillante plan que quedó incompleto tras el fin de la guerra en 1783 y la Independencia de Estados Unidos. Incompleto pues el gran objetivo era la invasión de Jamaica.

Gálvez sería nombrado virrey de México dos años después pero no pudo ejercer el cargo por mucho tiempo pues murió en 1786 a consecuencia de una caída del caballo.

Pero si bien es cierto que aún existían algunos buenos gobernantes y militares, simplemente hombres valientes profesionales de su oficio, el país seguía regido mayoritariamente por reyes incapaces, funcionarios corruptos que tiraban por tierra el trabajo de los pocos honrados, una Iglesia fanática y un pueblo servil e inculto. Ello nos llevaba a desangrarnos en innumerables frentes, porque si hay que reivindicar que todavía éramos capaces de pasarnos a los ingleses por la piedra, también hay que reconocer las derrotas, la más evidente Gibraltar.

Batalla del Cabo de San Vicente, Francis Holman (1780)

En 1779 se pone sitio a Gibraltar para intentar recuperarlo por tercera vez… Sin éxito. En 1780 se producen las batallas en los cabos de San Vicente y Santa María (victorias británica y española, respectivamente). Y entre 1781-82 se recupera Menorca.

En un período de unos 20 años dos grandes guerras, una docena de batallas seleccionadas a lo largo de las posesiones españolas que en aquel entonces iban desde Lima a Manila, victorias y derrotas, al final para que en 1803 la Luisiana fuera devuelta a Francia ante la presión de Napoleón, las colonias se fueran perdiendo una a una y el Peñón siga como está. Y lo único que queda de hombres como Gálvez es una estatua… en Washington.

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About Jorge Fernández-Alva

Historiador de Arte.
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