Tesoros del barroco madrileño (III)

En pleno corazón de Madrid, a escasos metros de la Puerta del Sol y de la calle Preciados, se encuentra desde hace más de 400 años la iglesia del Carmen.

Como nota curiosa, la fundación del primitivo convento (1575) se realizó sobre el solar que albergó un concurrido prostíbulo. Después, durante la primera mitad del siglo XVII se llevaron a cabo las obras de la iglesia. Tras la Desamortización se derribará el convento que, a finales del XIX, se convierte en frontón y, posteriormente, en el Cine Madrid (cerrado desde hace años en la Plaza del Carmen).

Convento del Carmen Calzado (Texeira)

La iglesia sigue ocupando su espacio, como ya aparecía en el plano de Teixeira, entre la calle Salud y la del Carmen. Su exterior es sencillo, destacando las portadas. Desde la calle de Preciados tomando la calle de Galdo, que no de Galdós, se obtiene una perspectiva frontal de la portada sur, Imagen 073con un sencillo arco de medio punto enmarcado entre columnas clásicas apoyadas en un alto basamento para salvar la altura de la escalinata y guardar las proporciones. Sobre el entablamento el remate barroco que rompe el clasicismo pero no en demasía pues tiene unos someros aletones y un sencillo juego de volúmenes con remates triangulares y esféricos de tradición escurialense.

La portada oeste, Imagen 070que se abre a la calle Salud, pertenece realmente a la desaparecida iglesia de San Luis Obispo, cuya parroquialidad recogió la iglesia del Carmen.

El interior del templo conserva a grandes rasgos su fisionomía original. Contrastando con el exterior se engalana con una riqueza y profusión decorativa típica del Barroco. La iglesia posee una única nave cubierta con bóveda de medio cañón con lunetos y cúpula sobre pechinas en el crucero, mientras que en los laterales se abren numerosas capillas.

Retablo             Cúpula

Entre las obras escultóricas que se esparcen por el templo hay dos que destacan por encima del resto. Ambas pertenecen a la misma mano, el escultor madrileño Juan Sánchez Barba:

La primera es un Cristo yacente,Cristo yacente 01 siguiendo el estilo implantado por Gregorio Fernández, pero con sus propios matices y la suavidad que trajo a la Corte la influencia andaluza de Alonso Cano o Martínez Montañés. Es un Cristo bellísimo, alejado de la crudeza y el patetismo castellano. Sus rodillas semiflexionadas y el ligero ladeamiento del cuerpo eliminan la sensación de rigidez propia de un cadáver. Todo un costado de su cuerpo se nos muestra desnudo, así como el torso, haciendo gala el autor de un prefecto dominio anatómico. Un mínimo paño cubre su pubis, dejando a la vista la amplia extensión de una carne sangrante y magullada, pero lo justo para no caer en la aversión y sí en la compasión. Los cabellos mojados caen en bucles y una barba bífida remata un rostro que, lejos de descansar después de todo el sufrimiento, permanece con la boca abierta exhalando un eterno gemido.

Cristo yacente

Esta imagen sobrevivió al paso del tiempo y al incendio de la iglesia en 1936, no sin antes ser parcialmente mutilada a base de hachazos. Tras una afortunada restauración la imagen permaneció protegida por una urna pero con un agujero por el cual sobresalían los pies para que los fieles pudieran tocarlos y besarlos. Costumbre esta que, además de parecerme insalubre, ha deteriorado la policromía dejándolos blanquecinos y con la madera a la vista.

La segunda, más impresionante si cabe, es el retablo con el tema de la imposición de la casulla a Simón Stock. Desgraciadamente, en los sucesos de 1936 sucumbieron la mayor parte de las figuras que lo componían. Pero aún podemos admirar la Virgen, de un impacto visual enorme. No es una Virgen delicada de Cano, ni siquiera de Fernández. Es una imagen monumental, de una fuerza expresiva tremenda que recuerda modelos italianos, así como en el fondo de rayos y ángeles.

Virgen 01        Virgen con San Simón Stock

En el epicentro del shopping madrileño aún hay un hueco para la historia y el arte de la ciudad. Así que, hagan una pausa en mitad del bullicio, sorteen caminantes frenéticos, señoras cargadas con bolsas del cortinglés y turistas ociosos y adéntrense de lleno en el siglo XVII.

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About Jorge Fernández-Alva

Historiador de Arte.
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6 Responses to Tesoros del barroco madrileño (III)

  1. alpuymuz says:

    Me ha gustado el trabajo, y de lo tratado, para mi gusto, la cualidad del Cristo yacente, que me parece perfectamente tratado en tu escrito.
    JF, un abrazo.

  2. Soy de Madrid y nunca he ido a ver esta Iglesia y he pasado mil veces por delante, la próxima vez haré una visita.

  3. cesar says:

    Muy buenas, de donde has sacado la foto antigua de la virgen del carmen ¿?

    Un saludo

    • Hola! Uff, la tengo guardada desde hace años. Creo que la escaneé del libro “Escultura barroca castellana” de Martín González (editorial Cátedra). Estoy casi seguro pero te lo comprobaré.

      Un saludo.

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