Ingres, el discípulo

A raíz del post introductorio sobre Ingres (Ingres, el genio marginado), mi admirado Francisco Doña (http://letamendi.wordpress.com/) me señalaba un apunte referente a su más antiguo “detractor”, su propio maestro. En honor a tan brillante pincelada ampliaré mi disquisición ingresca y añadiré esta anécdota, que no pasa por ser precisamente anecdótica.

Montauban - Tarn

Vista de Montauban

Jean Auguste Dominique Ingres nació en Montauban, ciudad a orillas del río Tarn. En la cercana Toulouse realizó sus primeras enseñanzas académicas antes de viajar a París, con 16 años, e ingresar en el taller de Jacques Louis David, el referente pictórico del clasicismo imperante.

Taller del artista

“El taller del artista” (David) por Jean Henri Cless, Museo Carnavelet

De su maestro, Ingres aprendería todo lo necesario para convertirse en un pintor de primera fila. Su talento natural y la disposición para asimilar las enseñanzas de David le convertirían en su discípulo predilecto. Sin embargo, las personalidades opuestas de ambos acabarían enturbiando la relación. David tenía un carácter más exaltado, como buen hijo de la Revolución, y le gustaba motivar incendiarios y apasionados debates entre sus alumnos pero, al mismo tiempo, era muy estricto a la hora de exigir disciplina y que no se desviasen de sus postulados. Ingres, por el contrario, tenía un ánimo más sosegado, aunque el furor de la juventud, unido a su inquietud intelectual y artística, le llevó a posicionarse junto a la facción rebelde del alumnado. El grupo de discípulos radicales fue expulsado, pero no Ingres. No obstante, quedaron las diferencias, que se verían aumentadas presumiblemente a causa del orgullo herido del maestro ante un alumno genial que amenazaba con superarle pero que no se ceñía del todo a sus enseñanzas. Por su parte, Ingres vería su proyección encorsetada en el rígido academicismo y su talento pugnaba por ir más allá.

Estudio de David

“Estudio de David” por Léon Matthieu Cochereau, Museo del Louvre

Un ejemplo del mismo puede verse en este Torso masculino, de los muchos que se realizaban con modelos para ejercitar la destreza con el pincel y dominar la anatomía. Torso masculinoIngres revela elementos denominados ultraclásicos: alarga la figura, da un mayor protagonismo a la luz que parece cincelar el cuerpo y no es tan irreal como en el clasicismo davidiano, cimbra el torso sutilmente y coloca el rostro de perfil para resaltar la nariz puramente griega.

Así llegamos pues a la anécdota mencionada al principio. En 1800, Ingres participó en el concurso de pintura cuyo primer premio era recompensado con una estancia en la Academia francesa de Roma. Su obra presentada a tal efecto, Antíoco devolviendo el hijo de Escipión el Africano, quedó en segundo lugar merced al voto en contra de su maestro. Puede que afectaran las diferencias comentadas o el hecho de que en su momento David perdió hasta cuatro veces ese concurso antes de conseguir ganarlo. Sea como fuere, la relación entre ambos se enfrió aún más e Ingres tendría que esperar un año para volver a presentarse y conseguir la victoria con Aquiles recibiendo a los embajadores de Agamenón.

Aquiles recibiendo a los embajadores de Agamenón

El tema escogido es un episodio de la Ilíada. El tratamiento anatómico de los cuerpos que forman la composición es igualmente clásico, sin embargo, se aprecia un marcado aplanamiento de la perspectiva que otorga un aire arcaizante. Denota un interés por la arqueología y el historicismo al conjugar la pintura de los vasos arcaicos griegos.

Con todo, la estancia en Roma no le pudo ser concedida hasta 1806. Durante esos cinco años (sobre los que versará la próxima entrega) culmina su evolución juvenil y comienza a tener importantes encargos mediante los cuales va labrando su nombre y da medida de su genio.

Advertisements

About Jorge Fernández-Alva

Historiador de Arte.
This entry was posted in Arte, Pintura and tagged , , , , , , . Bookmark the permalink.

6 Responses to Ingres, el discípulo

  1. Mi estimado Jorge, gracias por la mención, gracias por el enlace a nuestro “Letamendi”, y más gracias, aún, por obsequiarnos con entradas como ésta, de auténtico arte.
    ¡Un abrazo!

  2. alpuymuz says:

    Estupenda y entretenida entrada, J.F. Todo muy logrado para mi gusto. De modo que felicidades.
    Los mejor para los días por llegar, hoy mismo incluso.
    Mi saludo y abrazo.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s