La Pasión de Juana de Arco

Juana de Arco es un personaje histórico muy complicado de abordar en cuanto a la diversidad y naturaleza de las fuentes que nos hablan de ella y que dificultan la exactitud o veracidad de los hechos. A las fuentes puramente históricas (documentos, crónicas, testimonios, etc.), de diferentes épocas y prismas, hay que sumar las literarias y, desde su elevación a los altares, las hagiográficas.

También ha supuesto un hito en la Historia del Arte. Su representación ha sido muy recurrente por la importancia del tema histórico pero, aún más, por el carácter religioso que implica. En el siglo XIX, el personaje de Juana de Arco experimenta un auge, fundamentalmente gracias a la pintura. El gusto por temas medievales y el misticismo son sus mayores reclamos.

He realizado una breve selección de ejemplos. En primer lugar Juana de Arco en la catedral de Reims Juana de Arco, Ingresde Ingres (no podía dejar de nombrarle después de dedicarle los últimos artículos). El pintor francés combina a la perfección la representación historicista potenciada por la armadura y el gusto por el detalle con la clara alusión religiosa subrayada por el fino nimbo que emerge de la oscuridad del fondo del lienzo. Después, la figura de Juana encajaría como anillo al dedo en el ideario prerrafaelista. De ahí las pinturas de Dante Gabriel Rossetti o John Everett Millais. Incluso hay casos que se centran en la mística de las visiones relacionándolas con el mundo onírico y la locura, en la línea de William Blake, como el caso de Juana de Arco recibiendo el mensaje del arcángel San Miguel de Eugene Thirion.

Juana de Arco, Rossetti Juana de Arco, Millais Juana de Arco, Thirion

En el siglo XX el cine ha tomado el relevo en su representación, fomentando algo más el papel de heroína al permitir este nuevo arte una mayor puesta en escena y espectacularidad que se acrecienta según llegamos al gusto actual.

Cartel Cartel de Milla Jovovich Cartel de Ingrid Bergman

 

Por ello creo que Juana de Arco ha quedado en el imaginario colectivo asociada a la guerra, ataviada con su armadura plateada y encabezando el ejército francés. O quizás también en relación con sus visiones místicas, locura o su triste final envuelta en las llamas de la hoguera.

Imagen 01 Imagen 02 Imagen 04

Sin embargo, hay una parte de su biografía que pasa más desapercibida y es, sin duda, la que más le humaniza: su cautiverio y los juicios a los que fue sometida. A este punto quería llegar y, precisamente, a través de una de las primeras películas que se filmaron sobre ella, centrada en ese penoso proceso.

El director danés Carl Theodor Dreyer Cartel de La Pasión de Juana de Arco 01dejó de lado escenas de batalla y, con un elevado presupuesto para la época, se centró en el dramático juicio para realizar La Pasión de Juana de Arco.

El cine, que aún vive sus primeros años (albores del sonoro), es engrandecido por películas como esta donde se realiza una gran puesta en escena utilizando diversos elementos y recursos combinados con perfecta coherencia: primeros planos, profundidad de mirada, luz irreal, empleo de picados y contrapicados… Los personajes resultan tremendamente expresivos, como sacados de un cuadro de MetsysEcce Homo, Metsys (cualquier Ecce Homo del pintor flamenco contrasta la belleza y compasión que sugiere la figura de Cristo con la fealdad y desprecio de verdugos y sayones). Aquí Juana de Arco aparece igual de desvalida e inocente que ese Cristo hecho hombre, frente a los jueces crueles e implacables. Ahí radica el tema, no es la heroína o la santa, es una chica joven que es humillada, maltratada y, finalmente, brutalmente asesinada por una chusma fanática que tiene el poder de decidir sobre la vida de una inocente en nombre de la justicia y de Dios.

Ecce Homo (detalle), Metsys Fotograma 05

Dreyer consigue llevarnos a imaginar esa barbarie sin recurrir a elementos más explícitos y atroces. Pero por encima de todo, lo que hace espectacular a esta película es la interpretación de María Falconetti, Fotograma 01todavía muy expresiva y teatral pues hablamos de cine mudo, pero tremendamente conmovedora y convincente. El poder de las imágenes es difícil de igualar y se queda en la memoria con un impacto devastador.

Fotograma 03 Fotograma 02

No gustó en su momento y mucho menos encajaría con los gustos actuales, pero obviando su valor como obra de arte cinematográfica y la soberbia actuación de su protagonista, creo que su mayor logro es la identificación de Juana de Arco con un tema universal, alejado de nacionalismos, trasfondos políticos o religiosos: la injusticia. La injusticia que siempre ha existido y existirá, llevada a cabo por personajes siniestros y corruptos que acaparan el poder. El film es crudo, real. No hay santos, mártires, héroes ni épica. Solo una mujer, casi una niña, y su injusticia. Ese es su recuerdo y su imagen, la que no se debería olvidar nunca. Esa fue Juana de Arco.

Cartel de La Pasión de Juana de Arco 02  Fotograma 06

 

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About Jorge Fernández-Alva

Historiador de Arte.
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2 Responses to La Pasión de Juana de Arco

  1. Mercedes says:

    Muy interesante y bonito enfoque, Jorge.
    Me alegro de tu vuelta!

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