Archivos, museos y una estatua

Revisando viejos apuntes y cuadernos me encontré con un bloc de notas de páginas amarilleadas donde daba cuenta de mi primera visita al Archivo Histórico hace casi nueve años.

Archivo_Histórico_Nacional

El motivo de mi pesquisa fue una investigación acerca de la iglesia de las Comendadoras de Santiago, la cual me llevó a consultar los documentos de la orden militar de Santiago (fundadora del primitivo convento) que se custodian en el archivo.

En la pequeña libreta anoté las impresiones que me produjo esta experiencia. Al principio cierta sensación de decepción tras atravesar el ansiado umbral y encontrar una sala convencional de biblioteca, no muy grande, con mesas nuevas, ordenadores y bastante iluminación. Yo tal vez esperaba una gran sala rebosante de inmensos anaqueles con polvorientos libros y legajos, una penumbra solo matizada por la luz de lámparas individuales y un ambiente cargado del aroma de madera vieja y sabiduría. Además,Henry Jones para colmo de mi desorbitada imaginación, seguramente imaginé encontrarme algún erudito ataviado con un anacrónico traje con pajarita y sombrero, gafas y barba blanca al estilo de Henry Jones, apuntando notas y dibujos de temática griálica en su moleskine.

Sin embargo, una vez superada esa visión idealizada y teniendo la documentación solicitada sobre la mesa, las siguientes horas fueron una experiencia única. Manejar por primera vez legajos originales escritos hace 300 ó 400 años es algo indescriptible. El tacto y el olor secular del papel, la escritura con caracteres y abreviaturas distintas a las actuales, el leve crujido que produce el folio al voltearlo cuidadosamente…

No solo quería compartir y recomendar la experiencia de visitar e investigar en el Archivo Histórico Nacional, sino aprovechar para dar también a conocer una zona de Madrid que escapa a los círculos turísticos habituales pero que concentra en un reducido espacio una inmensa cultura.

En el Paseo de la Castellana, entre Gregorio Marañón y Nuevos Ministerios, encontramos un estanque, como simbólica fuente de saber, que nos anticipa lo que está por venir y se erige como bella portada gracias al monumento que se eleva en la parte central, surgiendo entre las aguas y coronado por la estatua ecuestre de Isabel “la Católica”, flanqueada a su vez por las efigies de Gonzalo Fernández de Córdoba “el Gran Capitán” y del cardenal Mendoza. El monumento se inauguró en 1883, siendo obra del escultor barcelonés Manuel Oms y Canet. Poseía un pedestal distinto y estaba situado en mitad del Paseo hasta su cambio de ubicación a mediados del siglo pasado debido al incremento del tráfico.

Monumento a Isabel la Católica (Madrid) 04b

A continuación, se extiende una zona verde que asciende hasta llegar al Museo de Ciencias Naturales. El edificio fue en su origen el Palacio de Exposiciones de las Artes y la Industria, construido en 1887 en los Altos del Hipódromo (pues en aquella época se emplazaba allí el hipódromo de Madrid). Desde principios del siglo XX se convirtió en la sede definitiva del primitivo Real Gabinete de Historia Natural.

Palacio_de_las_Artes_e_Industrias

Por si esto fuera poco, en la misma manzana que se extiende entre el Paseo de la Castellana y las calles Vitrubio, Pedro de Valdivia y Serrano, está la sede del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), el mencionado Archivo y Museo de Ciencias y la Residencia de Estudiantes, otro lugar emblemático y lleno de historia, pues entre sus ilustres huéspedes contó con Federico García LorcaLorca, Salvador Dalí o Luis Buñuel. Este centro cultural pionero en España fue un referente en el plano artístico e intelectual del primer tercio del siglo XX incluso a nivel europeo. La sede se fijó definitivamente en la llamada Colina de los Chopos El objetivo era fomentar el intercambio de ideas entre universitarios y profesionales de diversas disciplinas artísticas y científicas. Eran asiduos asistentes o residentes ocasionales importantes figuras como Manuel de Falla, Miguel de Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Rafael Alberti, José Ortega y Gasset, Eugenio D’Ors o Severo Ochoa. Y entre las personalidades europeas que acudieron a conferencias, debates o congresos destacar a Albert Einstein, Marie Curie, Igor Stravinsky, Paul Valéry o Le Corbusier.

Sunplus

Y para rematar el recorrido, muy cerca, en la misma calle Serrano, hallamos un antiguo palacete que fue propiedad de José Lázaro Galdiano y hoy es sede de la fundación que lleva su nombre. Se trata de un destacado museo que alberga gran variedad de valiosas piezas. Desde monedas, armaduras y cualquier modalidad de artes suntuarias hasta esculturas y lienzos de primer nivel. Entre estos últimos se exhiben pinturas de El Bosco, El Greco, Murillo o Goya. La vivienda fue construida a principios del siglo XX e inaugurada como museo en 1951, cuatro años después del fallecimiento del popular editor y empedernido coleccionista Lázaro Galdiano.

Lázaro Galdiano

En medio de la Castellana, entre la jungla de asfalto, cristal y hormigón y el bullicio del tráfico se encuentra este oasis cultural que reúne ciencia, literatura, arte e historia.

 

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About Jorge Fernández-Alva

Historiador de Arte.
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One Response to Archivos, museos y una estatua

  1. alpuymuz says:

    Me ha gustado, JF, y alguna cosa de ellas, quedan, por desconocidas, en la agenda de posible visita. Un saludo y mi buen abrazo. Ah!… decepción superada, ¿verdad?

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